jueves, 11 de agosto de 2011

Tejiendo mariposas



Sola,


y es que estoy tan sola.


Me cuento la vida,


ya vieja,


como las paredes,


como las fotos de todos


los que ahora me dejáis sola,


tan sola.



Lo que no pensé es


que tu también,


después de tanto,


me dejases


sola,


cuando he conseguido,


por fin,


hilar la vida


y tejer para ti,


en el aire,


miles de mariposas.









5 comentarios:

Adriana dijo...

La soledad siempre termina siendo una sorpresa, especialmente cuando uno se entrega. Comuniones del tiempo diría el monstruo que me habita.

Amelia Díaz dijo...

Sí, vale la pena.
Tu poema es genial!!!
Triste, pero así es la belleza.

Un beso!!!

Principito dijo...

Una soledad bien llevada es un camino a grandes encuentros :)

Anónimo dijo...

gracias.
me gusto.

anuar bolaños dijo...

Entre las sombras
la tempestad, los demonios,
los monstruos milenarios
como un animal arcaico
con agujas en las venas
deambula este corazón mutante,
ángel de chatarra que busca el norte
y extravió sus sueños.